16. El pensamiento del Hombre –especie- se encuentra delimitado por la realidad objetiva –cosa en si-, y las capacidades y naturaleza de su órgano mental.

marzo 4, 2009 Los comentarios están cerrados

¿Existe realidad objetiva? Es altamente probable. Pero  no podemos estar seguros de ello, ni de nuestra capacidad para conocerla tal cual es. Aun así, podemos presumir, de manera burda, que la mente humana opera sobre la base de una cantidad limitada de información obtenida a través de los sentidos. La interpretación o decodificado de esta información permite crear un cuadro representativo de la realidad objetiva de las cosas, determinada por la manera en que los sentidos y el órgano de la mente realizan el acto de la percepción. Es sobre la base de esta realidad virtual que la mente realiza todos los procesos de abstracción de los objetos, y sobre la que se construyen los conceptos y las reflexiones sucesivas, material primigenio de la imaginación inferencial y fantasiosa.

A su vez, el cerebro posee una capacidad limitada para almacenar información y procesarla. Estas capacidades limitan la cantidad y calidad de los detalles que la mente puede incluir en su reconstrucción virtual de la realidad objetiva, y en los procesos de abstracción.

 

 

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15. Dado que los gustos y preferencias no son determinados por el individuo humano, sino que estos se presentan como consustanciales a su propia naturaleza de ser, estos se consideran factores externos a la voluntad del Hombre –especie-.

febrero 10, 2009 5 comentarios

Los  gustos y preferencias de los individuos humanos se forman sobre la base de factores biológicos y culturales complejos que escapan a la determinación misma del individuo.  Estos factores operan con absoluta independencia de la Voluntad, sin que podamos más que sospechar de los mecanismos sobre los que se fundan. No podemos determinar con certeza el por qué nos gusta una cosa y otra no; por qué nos inclinamos más hacia la izquierda o hacia la derecha; por qué preferimos un color sobre otro; por qué nos gusta más un sabor o un olor que otro. La reflexión sobre estas cuestiones puede llevarnos a una mayor comprensión de nosotros mismos, pero no a un mayor control de los factores envueltos. Por ejemplo, podemos saber que preferimos más a menos de un bien, y menos a más de un mal, pero eso no nos da control sobre nuestras apreciaciones de bien y de mal. ¿Qué es un bien o mal? Aun cuando la respuesta a esta pregunta parezca sencilla, la manera en que establecemos lo bueno o lo malo escapa a nuestra Voluntad. Se llega a estas apreciaciones a través de la culturización, pero también por factores de índole biológico. De  hecho, el mismo proceso de culturización está imbuido en gran proporción por este factor biológico, que se expresa a manera de hábitos y costumbres generados por el afán de adaptación de grupos determinados de hombres y mujeres a medio ambientes determinados. La misma concepción del bien y el mal no escapa a la biología del Hombre –especie-.  Es frecuente que lo más bueno sea lo más favorable a la supervivencia o la vida y lo más malo todo lo opuesto. Y dado que el conocimiento de lo favorable o perjudicial no se adquiere de manera automática o a manera de ciencia infusa, sino que varía en la misma proporción en que varía nuestra comprensión del entorno circundante, no ha de sorprendernos que dicha apreciación de lo que es un bien o un mal varíe con respecto al tiempo y al mundo cultural que cohabitamos, y de un individuo a otro.

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14. Doquier que dos voluntades confluyan, la fuerte se impondrá sobre la débil.

febrero 9, 2009 3 comentarios

La fuerza de Voluntad está determinada, no por el ardor del Querer como cosa en si, sino por el Poder para ejercer el Querer. Y aquí nos aproximamos a Schopenhauer, al reconocer Voluntad en todos los conjuros de lo natural, desde las rocas hasta el Hombre –especie-. Algo que va desde un inconciente afán de ser o estar hasta la plenitud de la Conciencia de Querer. Así, las voluntades indómitas de la tormenta y el temblor se imponen sobre la Voluntad humana, arrasando todo en un instante. Más tarde, el Hombre –especie, impone la suya sobre las voluntades de escombros y tenues brisas y lo rehace de nuevo.

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13. Las necesidades, el dolor y la muerte se anticipan a la Voluntad del Hombre –especie-, limitándola más allá de toda posibilidad de emancipación.

febrero 9, 2009 36 comentarios

Cierto es que la necesidad induce a la Voluntad y nuca inversamente. Esto es: Que el Hombre –especie- primero siente hambre y después quiere comer; primero siente curiosidad y después quiere saber; primero padece el dolor y después quiere alivio. Nunca ocurre de manera inversa, esto es: Quiero comer y después tengo hambre. Siendo así, y dado o puesto que el Hombre –especie- no puede disponer a Voluntad de sus necesidades o vulnerabilidades, encadenado está al suplicio de una dictadura sutil pero inmisericorde.

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12. Dado que el Hombre –especie-, no escoge sus necesidades ni fragilidades, estas se consideran factores externos a su Voluntad.

febrero 9, 2009 Deja un comentario

El Hombre –especie- no define ni su hambre ni su sed ni su vulnerabilidad, sino que las padece. Aun aquellas necesidades adquiridas a través de los procesos de socialización les son impuestas a fuerza de hábitos y costumbres. Dado que no tiene ninguna o escasa ingerencia en ellas, por cuanto les han sido impuestas sin que mediara escogencia alguna, el Hombre –especie- se ve obligado a cargar con estas a todo lo largo de su vida, y a pesar de su propia Voluntad.

 

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11. El acto de optar no confiere control alguno sobre las posibles consecuencias del acto mismo, sino que estas se enmarcan en un ámbito de incertidumbre variable, cuya variabilidad es relativa a la comprensión de los fenómenos que generan el acto y que de este se desprenden.

febrero 6, 2009 Deja un comentario

El Hombre–especie- no actúa ni programa actuaciones sobre la base de la certeza, sino de las probabilidades de ocurrencia de los fenómenos o sucesos que pretende desencadenar con sus actuaciones. Mientras mayor es el conocimiento que tiene de las probabilidades de estas ocurrencias, menor será el nivel de incertidumbre. Volvamos a nuestro Hombre–especie- al borde del desfiladero. Conoce lo que debe hacer para generar el fenómeno, y esto es colocarse al borde del desfiladero y saltar; conoce los posibles fenómenos que pueden ser desencadenados por esta acción (la muerte, lesiones graves o no tan graves, salir ileso, etc.); y sabe que las probabilidades de morir están en función de la altura, solidez y estructura del suelo al fondo del desfiladero, entre otros factores. Así escoge el lugar que considera más adecuado, dado lo que conoce, y se lanza al vacío esperando morir. En este caso, el nivel de conocimiento de las probabilidades de ocurrencia del fenómeno esperado es alto y, por lo tanto, el nivel de incertidumbre sobre los resultados a obtener es bajo. A pesar de ello, no existe certeza alguna de las consecuencias debido a la diversidad de posibles resultados.

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10. La libertad de optar del Hombre –especie- no le otorga libertad para definir las opciones a optar, sino que estas son definidas por factores externos a su Voluntad y con antelación al acto de optar, por lo que tal libertad es sólo relativa.

febrero 3, 2009 1 comentario

¿Cuál es la libertad que posee el Hombre –especie? Sólo aquella que le confieren las circunstancias a manera de opciones. Tal libertad es similar a la de un votante en un proceso electoral. ¿Puede realmente, el votante, escoger al candidato de su preferencia? La respuesta es un quizás. Para que tal posibilidad ocurra, tal candidato tendría que estar en la boleta de opciones.  Pero es claro que el votante no define que candidatos estarán en la boleta, sino que estos son escogidos a través de procesos electorales anteriores, donde participan muchos otros votantes con preferencias disímiles.  Una vez definida la boleta de opciones, el votante sólo podrá votar a uno de  los candidatos disponibles para ser votados, aun cuando ninguno de estos, incluyendo el voto en blanco o nulo, resultase ser el candidato de su preferencia o que más de uno lo sea. Así, la libertad para escoger un candidato Y1 del votante X1, está siendo relativizada a las libertades para escoger un candidato Y1,2,3… n  de los votantes X1,2,3n y a las rigurosidades reglamentarias del proceso.

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